Pastor de la Iglesia Presbiteriana de la Reforma Raah, en la ciudad de Bogotá
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Todas las bendiciones que Dios ha derramado desde su trono sobre su pueblo son en Cristo
Efesios 1:3-14
DESDE EL PRINCIPIO DIOS TRAZO UN SOLO CAMINO DE SALVACIÓN
Gálatas 3:6-26
Una defensa del evangelio de la Sola Gracia
Libro a los Galatas
En Jesus, todos los propósitos de Dios para su reino se cumplieron.
Marcos 1:14-15
Main point summary. Opcional.
Hechos 4:23-31
Main point summary. Principal.
2 Crónicas 20:5-13
Main point summary. Principal.
1 Samuel 2:1-10
Main point summary. Principal.
1 Samuel 2:1-10
Main point summary. Principal.
1 Samuel 2:1-10
Main point summary. Principal.
1 Samuel 2:1-10
Main point summary. Principal.
1 Samuel 2:1-10
Main point summary. Arco.
Lucas 22:39-46
Main point summary. Corchete.
Apocalipsis 7:1-8:1
Arc.
Génesis 15:1-21
Arc.
Salmos 46:1-11
 El Señor es, en momentos de crisis y desesperanza, amparo, fortaleza, auxilio, refugio y fuente de esperanza y seguridad
salmo
Arc.
1 Juan 2:18-29
Arc.
1 Juan 2:1-6
Una Fe probada
Genesis 22
Arc.
Génesis 22:1-19
Introducción: Cuando ocurri
Lucas 23:26-31
Arc.
Isaías 6:1-8
Arc.
Génesis 19:1-29
Arc.
Génesis 19:1-29
Arc.
Génesis 18:16-33
Introducción: esta aparición tuvo lugar a plena luz del día cuando Abraham estaba sentado a la puertra de su tien
Promesa del Nacimiento de Isaac
Introducción: esta aparición tuvo lugar a plena luz del día cuando Abraham estaba sentado a la puertra de su tien
Génesis 18:1-15
Introducción: esta aparición tuvo lugar a plena luz del día cuando Abraham estaba sentado a la puertra de su tien
Génesis 18:1-15
Introducción: esta aparición tuvo lugar a plena luz del día cuando Abraham estaba sentado a la puertra de su tien
Génesis 18:1-15
Arc.
Génesis 12:6-20
Agar y Sarai El fruto de la Impaciencia (Acción - Resultado) Acción: Sarai esra la esposa de Abrah...
Sara y Agar
Arc.
Génesis 16:1-16
Diagram.
1 Pedro 1:1-3
view all (34 total)
lucas 23:26
Lucas 23:26-31
Introducción: Cuando ocurri
Published 10/04/2014
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Arc
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Arc
2014-04-10 17:30:37
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editing
NT
Lucas 23:26-31
lbla
Cuando le llevaban,
tomaron a un cierto Simón de Cirene
que venía del campo
ideaexplanation
y le pusieron la cruz encima
para que la llevara detrás de Jesús.
actionpurpose
Y le seguía una gran multitud del pueblo
y de mujeres que lloraban
y se lamentaban por El.
Pero Jesús, volviéndose a ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí;
llorad más bien por vosotras mismas
y por vuestros hijos.
series
negativepositive
Porque he aquí, vienen días en que dirán:
“Dichosas las estériles,
y los vientres que nunca concibieron,
y los senos que nunca criaron.”
progression
Entonces comenzarán a decir a los montes:
“Caed sobre nosotros”;
y a los collados: “Cubridnos.”
temporal
Porque si en el árbol verde hacen esto,
¿qué sucederá en el seco?
comparison
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ground
situationresponse
discourse
11397151037625 1397151032682 Arc 2014-04-10 17:30:37 2014-04-10 17:47:48 editing NT 42 23 26 23 31 Lucas 23:26-31 lbla i1312744 i1312724 Cuando le llevaban, i1312745 i1312746 i1312725 tomaron a un cierto Simón de Cirene i1312726 que venía del campo ideaexplanation 1 i1312747 i1312727 y le pusieron la cruz encima i1312728 para que la llevara detrás de Jesús. actionpurpose 2 i1312748 i1312749 i1312729 Y le seguía una gran multitud del pueblo i1312730 y de mujeres que lloraban i1312731 y se lamentaban por El. i1312750 i1312751 i1312732 Pero Jesús, volviéndose a ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; i1312752 i1312733 llorad más bien por vosotras mismas i1312734 y por vuestros hijos. series negativepositive 2 i1312753 i1312754 i1312735 Porque he aquí, vienen días en que dirán: i1312755 i1312756 i1312736 “Dichosas las estériles, i1312737 y los vientres que nunca concibieron, i1312738 y los senos que nunca criaron.” progression i1312757 i1312739 Entonces comenzarán a decir a los montes: i1312758 i1312740 “Caed sobre nosotros”; i1312741 y a los collados: “Cubridnos.” progression series temporal 1 1 i1312759 i1312742 Porque si en el árbol verde hacen esto, i1312743 ¿qué sucederá en el seco? comparison 1 inference 2 ground 1 situationresponse 2 progression temporal 1 1 1 1 1 lbla 25 a 50 100 discourse
Notes
2014-04-10 17:30:32
2014-04-10 18:18:55
Introducción: Cuando ocurrió... Lo llevaban ¿quienes lo llevaban? ¿Para donde? 1. Un hombre es obligado a llevar la cruz este hombre venia del campo, pasaba como espectador casual. y es obligado a llevar la cruz detrás de Jesus. ¿porque tenia que levar la cruz? Resaltar la humanidad de Cristo. Isaías 53 vaciamiento... condescendencia o kenosis 2. La multitud se lamenta por Jesus Tienen lastima de El. ¿como lo veían? porque se lamentan? lo ven como una víctima de la injusticia. 3. Jesus Responde a la multitud No por mi si por ustedes y sus hijos Jesu no debe ser tenido como digno de lastima, el ni fue como víctima a la cruz "el dijo nadie me quita la vida yo la pongo" el fue a la cruz como un salvador en rescate de los perdidos... ¿porque debosmo llorar nosoros y no por Jesus.... Porque viene la ira de Dios sobre el mundo, Adan y Cristo.... Cristo Arbol verde y Adan seco... Romanos 5... 23:26–43 El Calvario: la crucifixión de Jesús Cf. Mt. 27:32–44; Mr. 15:21–32; Jn. 19:17–27 26. Ahora bien, mientras lo llevaban, tomaron a cierto cireneo llamado Simón que venía del campo. Sobre el pusieron la cruz para que la llevase (caminando) detrás de Jesús . Según la costumbre y de acuerdo con la ley, la ejecución debía realizarse fuera de la ciudad (Lv. 24:14; Nm. 15:35, 36; 19:3; 1 R. 21:13; cf. Jn. 19:20; Heb. 13:12, 13). Los condenados a ser crucificados tenían que llevar su propia cruz. Los expositores están divididos sobre la cuestión de si esto se refiere a la viga horizontal solamente, siendo que la vertical estaría ya enterrada en el lugar en el Gólgota, o si se refiere a toda la cruz. Jesús también cargaba su propia cruz (Jn. 19:16, 17), pero no fue por mucho rato. El tremendo cansancio físico hizo que le fuera imposible llevar la cruz muy lejos. Considerése lo que ya había soportado en las últimas quince horas: ¡la tensa atmósfera del aposento alto, la traición de Judas, las agonías del Getsemaní, la deserción de sus discípulos, la tortura de un juicio totalmente hipócrita ante el Sanedrín, las burlas en el palacio de Caifás, la negación por parte de su discípulo más prominente, el juicio ante en juez injusto, la declaración de la sentencia de muerte sobre él, la terrible experiencia de ser azotado y los siete puntos de abuso cometidos por los soldados en el pretorio! Humanamente hablando, ¿no es sorprendente que pudiera llevar la cruz alguna distancia? Cuando Jesús sucumbió bajo su carga, los legionarios, ejerciendo su derecho de “requisición” o de “hacer demandas” al pueblo, obligaron a Simón un cireneo u hombre de Cirene—ubicada en una llanura a diez millas del mar Mediterráneo, en lo que actualmente es Libia (al oeste de Egipto)—a que llevara la cruz de Cristo por el resto de la distancia. La teoría de que Simón no podría haber sido judío, porque a sus hijos les puso nombres griegos (Mr. 15:21), es sin mérito puesto que muchos judíos seguían aquella práctica. Además, en Cirene había una gran colonia judía (Hch. 2:10; 6:9; 11:20; 13:1). La demás especulación de que el hombre debe haber sido un agricultor, porque en este viernes en particular en la mañana él “venía del campo”, también carece de toda base. Aun en el día de hoy mucha gente aparte de los agricultores tienen relaciones comerciales o sociales en el campo. ¡Algunos hasta viven allí! La siguiente reconstrucción, aunque no es segura, sin embargo, es probable. Simón, un judío, había venido a Jerusalén a una de las grandes fiestas (en este caso la Pascua), según la costumbre de muchos judíos, incluyendo a los de Cirene (Hch. 2:10). Aun había una sinagoga de los cireneos en Jerusalén (Hch. 6:9). Este viernes en particular, regresando a la ciudad de una visita al campo, Simón es obligado por los soldados que conducen a Jesús hacia el Calvario a que preste este servicio, quizás (esto de ningún modo es seguro) por la Vía Dolorosa y que ahora están saliendo por el portón de la ciudad. Así que—¿de mala gana al principio?—Simón lleva la cruz de Cristo, llega al calvario y es testigo de lo que allí ocurre. La conducta de Jesús y sus palabras desde la cruz impresiona tanto a Simón que se convierte en cristiano. Posteriormente él y su familia viven en Roma. Podría haber estado viviendo allí antes, pero en todo caso era cireneo por nacimiento. (Entre los cristianos de los primeros tiempos había muchos cireneos, Hch. 11:20; 13:1). Marcos, escribiendo (su Evangelio) a los romanos (Mr. 15:21), menciona a “Simón, el padre de Alejandro y de Rufo”, como si dijese, “gente que vosotros, en Roma, conocéis”. Pablo en su carta a los romanos (16:13), escribe: “saluda a Rufo, escogido en el Señor, a su madre y mía”. Evidentemente la madre de Rufo—por lo tanto la esposa de Simón—había hecho algún servicio maternal a Pablo. Si esta reconstrucción corresponde con los hechos, entonces el servicio que Simón prestó, aunque inicialmente fue “forzado”, se convirtió en una bendición genuina para él, para su familia y para muchos otros. 27. Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres que se golpeaban el pecho y hacían lamentación por él . Los versículos precedentes—véase especialmente v. 23—podrían haber dejado la impresión de que casi todos en Jerusalén estaban contra Jesús. Ahora descubrimos que esto no es el caso. Hubo quienes eran seguidores fieles. Y hubo también quienes por lo menos simpatizaban con él. En aquella gran multitud que seguía a Jesús había algunas mujeres que sentían mucho pesar por el Maestro. Quizás hayan sido miembros de una sociedad de mujeres caritativas de Jerusalén. Mientras Jesús seguía avanzando con gran dificultad, y ellas ven sus rasgos torturados, su aspecto enteramente agotado, lloraban. Sus corazones se conmovieron ante él con una genuina compasión. De hecho, estaban golpeándose el pecho y lamentándose por él. No es sorprendente que Lucas—él solamente—registre este hecho. Hemos llegado a esperar esto de él. Véase Introducción , punto V D. Estas “hijas de Jerusalén” no deben ser confundidas con mujeres tales como María Magdalena, Juana, Susana, etc., que de sus propios bienes habían ayudado a sostener a Jesús y a los Doce. Aquellas mujeres eran discípulas de Jesús; las hijas de Jerusalén no lo eran. Este hecho explica también lo que sigue a continuación: 28. Jesús se volvió a ellas y les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos . Para Jesús, aunque ahora mismo él está sufriendo y aunque durante las próximas horas él estará sufriendo los tormentos del infierno, su futuro es seguro. Pero, a menos que estas mujeres se arrepientan, su futuro no lo es. Tampoco lo es él de sus hijos. En gran medida la población de Jerusalén estaba formada por personas no regeneradas (Lc. 13:34, 35; cf. Mt. 23:37, 38). Además, Dios no permite que la falta de arrepentimiento pase sin castigo, y esto ahora y en la vida venidera. Los sufrimientos relacionados con la caída de Jerusalén serían un terrible preludio al sufrimiento eterno: 29. Porque, fijaos bien, vendrán días cuando la gente dirá: ¡Bienaventuradas las estériles, las matrices que nunca concibieron y los pechos que nunca criaron! Tan terribles sufrimientos sobrevendrían a la ciudad que se considerarían bienaventuradas las mujeres que no tenían hijos. El enemigo destruiría a los habitantes de Jerusalén sin mostrar ninguna consideración en cuanto a sexo o a edad. Véase arriba sobre 21:24. 30. Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros, y a los collados: ¡Cubridnos! Con variaciones, este dicho aparece tres veces en las Escrituras. En primer lugar se encuentra en Os. 10:8. Tan horroroso iba a ser el juicio divino contra Samaría que en agonía mortal el pueblo anhelaría—pero en vano—ser cubierto por las montañas y los cerros que se derribaban. En este pasaje (Lc. 23:30) la escena es, si esto fuera posible, aun más horrible, como lo sabe cualquiera que haya estudiado los escritos de Josefo. Esta vez no es la caída de Samaria sino de Jerusalén en el año 70 d.C. En lugar de “montes cubridnos, collados caed sobre nosotros”, se dice lo inverso “montes, caed sobre nosotros y collados cubridnos”. Probablemente este cambio sea solamente cuestión de estilo. Pero para los impenitentes el grito final de angustia será el más desesperado de todos. Será emitido en el gran día del juicio. En esa conexión la expresión es: “Montes y rocas, caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero, porque el día de su ira ha llegado, y ¿quién podrá resistir?” (Ap. 6:16, 17). Continuación: 31. Porque si los hombres hacen esto a la leña verde, ¿qué ocurrirá con la seca? Jesús está haciendo uso de un proverbio más bien común. Está trazando un contraste entre “la leña verde” (esto es, madera húmeda ), y “la seca”. La madera seca arde y se consume rápidamente; cuando la madera aún está verde y húmeda, no ocurre así. Por tanto, si aun se quema la madera verde, entonces ciertamente la madera seca arderá y será consumida. La madera verde representa a Jesús, la madera seca sus enemigos que no se han arrepentido; uno podría decir que los judíos en su estado impenitente. J. Schneider, en su excelente artículo sobre esta palabra (Th.D.N.T., tomo V., pp. 37–41), señala que si Dios no escatimó a su propio hijo Jesús, entonces el juicio divino caerá completamente y con una severidad no amortiguada sobre el pueblo judío si persisten en la incredulidad y en la desobediencia. Esta es una explicación muy lógica y en armonía con el contexto, porque, como se ha explicado en el versículo inmediatamente precedente, Jesús ha anunciado el castigo que se infligiría a Jerusalén. Juan Calvino tenía razón cuando interpretó v. 31 como sigue: “Sabemos que la madera seca generalmente se arroja primero al fuego; pero si lo que está húmeda y verde se quema, mucho menos se escatimará finalmente lo que está seco … El lamento de las mujeres es necio si no esperan y temen también el terrible castigo de Dios que pende sobre los malvados” ( Harmony , Vol. III, pp. 294, 295). Esta explicación tiene buen sentido y también muestra que la traducción “árbol” en Lc. 23:31 debe considerarse errónea. El pasaje nada tiene que ver con un árbol; tiene que ver con la madera en su estado verde (húmedo), en contraste con la madera en su estado seco. Por cierto, Jesús sufrió las agonías del infierno especialmente en el Calvario, pero cuando ese sufrimiento terminó se sentó a la diestra del Padre lleno de gloria, honor y poder. Pero para los impenitentes el sufrimiento nunca acabará; la caída de Jerusalén será solamente un anticipo de la condenación eterna. O para citar a Greijdanus, “Jesús era inocente. Ahora si él, el Inocente, fue hecho objeto de tal maltrato y fue sumergido en el sufrimiento, ¿qué ocurrirá a los que son culpables?” ( Korte Verklaring , Vol. II, pp. 264). Véase también Geldenhuys, op. cit ., p. 604. No se hace justicia a este pasaje a menos que se añada que todo el discurso de Jesús a “las hijas de Jerusalén” (vv. 28–31; nótese especialmente: “No lloréis por mí sino por vosotras mismas y por vuestros hijos”) es una inolvidable manifestación de la completa falta de autocompasión del Salvador y de su ardiente deseo, aun ahora, de que los impenitentes se arrepientan y sean salvos.
11397151032887 1397151032682 Notes 2014-04-10 17:30:32 2014-04-10 18:18:55 Introducción: Cuando ocurrió... Lo llevaban ¿quienes lo llevaban? ¿Para donde? 1. Un hombre es obligado a llevar la cruz este hombre venia del campo, pasaba como espectador casual. y es obligado a llevar la cruz detrás de Jesus. ¿porque tenia que levar la cruz? Resaltar la humanidad de Cristo. Isaías 53 vaciamiento... condescendencia o kenosis 2. La multitud se lamenta por Jesus Tienen lastima de El. ¿como lo veían? porque se lamentan? lo ven como una víctima de la injusticia. 3. Jesus Responde a la multitud No por mi si por ustedes y sus hijos Jesu no debe ser tenido como digno de lastima, el ni fue como víctima a la cruz "el dijo nadie me quita la vida yo la pongo" el fue a la cruz como un salvador en rescate de los perdidos... ¿porque debosmo llorar nosoros y no por Jesus.... Porque viene la ira de Dios sobre el mundo, Adan y Cristo.... Cristo Arbol verde y Adan seco... Romanos 5... 23:26–43 El Calvario: la crucifixión de Jesús Cf. Mt. 27:32–44; Mr. 15:21–32; Jn. 19:17–27 26. Ahora bien, mientras lo llevaban, tomaron a cierto cireneo llamado Simón que venía del campo. Sobre el pusieron la cruz para que la llevase (caminando) detrás de Jesús . Según la costumbre y de acuerdo con la ley, la ejecución debía realizarse fuera de la ciudad (Lv. 24:14; Nm. 15:35, 36; 19:3; 1 R. 21:13; cf. Jn. 19:20; Heb. 13:12, 13). Los condenados a ser crucificados tenían que llevar su propia cruz. Los expositores están divididos sobre la cuestión de si esto se refiere a la viga horizontal solamente, siendo que la vertical estaría ya enterrada en el lugar en el Gólgota, o si se refiere a toda la cruz. Jesús también cargaba su propia cruz (Jn. 19:16, 17), pero no fue por mucho rato. El tremendo cansancio físico hizo que le fuera imposible llevar la cruz muy lejos. Considerése lo que ya había soportado en las últimas quince horas: ¡la tensa atmósfera del aposento alto, la traición de Judas, las agonías del Getsemaní, la deserción de sus discípulos, la tortura de un juicio totalmente hipócrita ante el Sanedrín, las burlas en el palacio de Caifás, la negación por parte de su discípulo más prominente, el juicio ante en juez injusto, la declaración de la sentencia de muerte sobre él, la terrible experiencia de ser azotado y los siete puntos de abuso cometidos por los soldados en el pretorio! Humanamente hablando, ¿no es sorprendente que pudiera llevar la cruz alguna distancia? Cuando Jesús sucumbió bajo su carga, los legionarios, ejerciendo su derecho de “requisición” o de “hacer demandas” al pueblo, obligaron a Simón un cireneo u hombre de Cirene—ubicada en una llanura a diez millas del mar Mediterráneo, en lo que actualmente es Libia (al oeste de Egipto)—a que llevara la cruz de Cristo por el resto de la distancia. La teoría de que Simón no podría haber sido judío, porque a sus hijos les puso nombres griegos (Mr. 15:21), es sin mérito puesto que muchos judíos seguían aquella práctica. Además, en Cirene había una gran colonia judía (Hch. 2:10; 6:9; 11:20; 13:1). La demás especulación de que el hombre debe haber sido un agricultor, porque en este viernes en particular en la mañana él “venía del campo”, también carece de toda base. Aun en el día de hoy mucha gente aparte de los agricultores tienen relaciones comerciales o sociales en el campo. ¡Algunos hasta viven allí! La siguiente reconstrucción, aunque no es segura, sin embargo, es probable. Simón, un judío, había venido a Jerusalén a una de las grandes fiestas (en este caso la Pascua), según la costumbre de muchos judíos, incluyendo a los de Cirene (Hch. 2:10). Aun había una sinagoga de los cireneos en Jerusalén (Hch. 6:9). Este viernes en particular, regresando a la ciudad de una visita al campo, Simón es obligado por los soldados que conducen a Jesús hacia el Calvario a que preste este servicio, quizás (esto de ningún modo es seguro) por la Vía Dolorosa y que ahora están saliendo por el portón de la ciudad. Así que—¿de mala gana al principio?—Simón lleva la cruz de Cristo, llega al calvario y es testigo de lo que allí ocurre. La conducta de Jesús y sus palabras desde la cruz impresiona tanto a Simón que se convierte en cristiano. Posteriormente él y su familia viven en Roma. Podría haber estado viviendo allí antes, pero en todo caso era cireneo por nacimiento. (Entre los cristianos de los primeros tiempos había muchos cireneos, Hch. 11:20; 13:1). Marcos, escribiendo (su Evangelio) a los romanos (Mr. 15:21), menciona a “Simón, el padre de Alejandro y de Rufo”, como si dijese, “gente que vosotros, en Roma, conocéis”. Pablo en su carta a los romanos (16:13), escribe: “saluda a Rufo, escogido en el Señor, a su madre y mía”. Evidentemente la madre de Rufo—por lo tanto la esposa de Simón—había hecho algún servicio maternal a Pablo. Si esta reconstrucción corresponde con los hechos, entonces el servicio que Simón prestó, aunque inicialmente fue “forzado”, se convirtió en una bendición genuina para él, para su familia y para muchos otros. 27. Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres que se golpeaban el pecho y hacían lamentación por él . Los versículos precedentes—véase especialmente v. 23—podrían haber dejado la impresión de que casi todos en Jerusalén estaban contra Jesús. Ahora descubrimos que esto no es el caso. Hubo quienes eran seguidores fieles. Y hubo también quienes por lo menos simpatizaban con él. En aquella gran multitud que seguía a Jesús había algunas mujeres que sentían mucho pesar por el Maestro. Quizás hayan sido miembros de una sociedad de mujeres caritativas de Jerusalén. Mientras Jesús seguía avanzando con gran dificultad, y ellas ven sus rasgos torturados, su aspecto enteramente agotado, lloraban. Sus corazones se conmovieron ante él con una genuina compasión. De hecho, estaban golpeándose el pecho y lamentándose por él. No es sorprendente que Lucas—él solamente—registre este hecho. Hemos llegado a esperar esto de él. Véase Introducción , punto V D. Estas “hijas de Jerusalén” no deben ser confundidas con mujeres tales como María Magdalena, Juana, Susana, etc., que de sus propios bienes habían ayudado a sostener a Jesús y a los Doce. Aquellas mujeres eran discípulas de Jesús; las hijas de Jerusalén no lo eran. Este hecho explica también lo que sigue a continuación: 28. Jesús se volvió a ellas y les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos . Para Jesús, aunque ahora mismo él está sufriendo y aunque durante las próximas horas él estará sufriendo los tormentos del infierno, su futuro es seguro. Pero, a menos que estas mujeres se arrepientan, su futuro no lo es. Tampoco lo es él de sus hijos. En gran medida la población de Jerusalén estaba formada por personas no regeneradas (Lc. 13:34, 35; cf. Mt. 23:37, 38). Además, Dios no permite que la falta de arrepentimiento pase sin castigo, y esto ahora y en la vida venidera. Los sufrimientos relacionados con la caída de Jerusalén serían un terrible preludio al sufrimiento eterno: 29. Porque, fijaos bien, vendrán días cuando la gente dirá: ¡Bienaventuradas las estériles, las matrices que nunca concibieron y los pechos que nunca criaron! Tan terribles sufrimientos sobrevendrían a la ciudad que se considerarían bienaventuradas las mujeres que no tenían hijos. El enemigo destruiría a los habitantes de Jerusalén sin mostrar ninguna consideración en cuanto a sexo o a edad. Véase arriba sobre 21:24. 30. Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros, y a los collados: ¡Cubridnos! Con variaciones, este dicho aparece tres veces en las Escrituras. En primer lugar se encuentra en Os. 10:8. Tan horroroso iba a ser el juicio divino contra Samaría que en agonía mortal el pueblo anhelaría—pero en vano—ser cubierto por las montañas y los cerros que se derribaban. En este pasaje (Lc. 23:30) la escena es, si esto fuera posible, aun más horrible, como lo sabe cualquiera que haya estudiado los escritos de Josefo. Esta vez no es la caída de Samaria sino de Jerusalén en el año 70 d.C. En lugar de “montes cubridnos, collados caed sobre nosotros”, se dice lo inverso “montes, caed sobre nosotros y collados cubridnos”. Probablemente este cambio sea solamente cuestión de estilo. Pero para los impenitentes el grito final de angustia será el más desesperado de todos. Será emitido en el gran día del juicio. En esa conexión la expresión es: “Montes y rocas, caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero, porque el día de su ira ha llegado, y ¿quién podrá resistir?” (Ap. 6:16, 17). Continuación: 31. Porque si los hombres hacen esto a la leña verde, ¿qué ocurrirá con la seca? Jesús está haciendo uso de un proverbio más bien común. Está trazando un contraste entre “la leña verde” (esto es, madera húmeda ), y “la seca”. La madera seca arde y se consume rápidamente; cuando la madera aún está verde y húmeda, no ocurre así. Por tanto, si aun se quema la madera verde, entonces ciertamente la madera seca arderá y será consumida. La madera verde representa a Jesús, la madera seca sus enemigos que no se han arrepentido; uno podría decir que los judíos en su estado impenitente. J. Schneider, en su excelente artículo sobre esta palabra (Th.D.N.T., tomo V., pp. 37–41), señala que si Dios no escatimó a su propio hijo Jesús, entonces el juicio divino caerá completamente y con una severidad no amortiguada sobre el pueblo judío si persisten en la incredulidad y en la desobediencia. Esta es una explicación muy lógica y en armonía con el contexto, porque, como se ha explicado en el versículo inmediatamente precedente, Jesús ha anunciado el castigo que se infligiría a Jerusalén. Juan Calvino tenía razón cuando interpretó v. 31 como sigue: “Sabemos que la madera seca generalmente se arroja primero al fuego; pero si lo que está húmeda y verde se quema, mucho menos se escatimará finalmente lo que está seco … El lamento de las mujeres es necio si no esperan y temen también el terrible castigo de Dios que pende sobre los malvados” ( Harmony , Vol. III, pp. 294, 295). Esta explicación tiene buen sentido y también muestra que la traducción “árbol” en Lc. 23:31 debe considerarse errónea. El pasaje nada tiene que ver con un árbol; tiene que ver con la madera en su estado verde (húmedo), en contraste con la madera en su estado seco. Por cierto, Jesús sufrió las agonías del infierno especialmente en el Calvario, pero cuando ese sufrimiento terminó se sentó a la diestra del Padre lleno de gloria, honor y poder. Pero para los impenitentes el sufrimiento nunca acabará; la caída de Jerusalén será solamente un anticipo de la condenación eterna. O para citar a Greijdanus, “Jesús era inocente. Ahora si él, el Inocente, fue hecho objeto de tal maltrato y fue sumergido en el sufrimiento, ¿qué ocurrirá a los que son culpables?” ( Korte Verklaring , Vol. II, pp. 264). Véase también Geldenhuys, op. cit ., p. 604. No se hace justicia a este pasaje a menos que se añada que todo el discurso de Jesús a “las hijas de Jerusalén” (vv. 28–31; nótese especialmente: “No lloréis por mí sino por vosotras mismas y por vuestros hijos”) es una inolvidable manifestación de la completa falta de autocompasión del Salvador y de su ardiente deseo, aun ahora, de que los impenitentes se arrepientan y sean salvos. notes
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